BEMBEO “Rostro de la Memoria: Legado escénico de los códigos faciales heredados de la diáspora africana en la actuación cartagenera”.

Mural que hace parte de la investigación “Rostro de la Memoria: Legado escénico de los códigos faciales heredados de la diáspora africana en la actuación cartagenera”

Por Kizzis RaDe para Canal Cultura

Hoy 21 de mayo se celebra el día de la afrocolombianidad, un lienzo que recuerda la fuerza, la alegría y la inmensa riqueza cultural que las raíces africanas han tejido en el alma de Colombia. Hoy honramos la resiliencia, el ritmo y el legado que hace parte de nosotros. Como parte de la conmemoración compartimos este fragmento de la investigadora y maestra en artes escénicas cartagenera Kizzis RaDe, que hace parte de su proyecto de investigación “Rostro de la Memoria: Legado escénico de los códigos faciales heredados de la diáspora africana en la actuación cartagenera”:

Bembeo: Pequeño o exagerado gesto en el que se prolonga hacia arriba o hacia el frente el labio superior junto con el labio o bemba inferior, voz populi. O también, según la Academia de la Realeza Colombiana, se puede decir que es: labio superior con labio inferior, ambos al mismo tiempo, en viceversa y en sentido contrario hacia afuera, se produce un bembeo.

Este no tiene distinción económica ni generacional en nuestros tiempos; la geográfica y la racial quedan en discusión. En el caso de Cartagena, pudo haberse heredado de la diáspora africana, siendo un sobreviviente oculto dentro de la intimidad de los esclavizados. Sin duda, es una pieza importante para la construcción de una clave morse artesanal que los llevaría a la libertad. O quizás, al observar a nuestros hermanos inferiores según la escala evolutiva, el mico en la rama, se copió y pegó. Lo cierto es que, en esta ciudad heroica, podemos encontrar una amplia gama de bembeos con una consciente gestualidad del ejecutante.

El bembeo se utiliza, según la generación Guayaba, para señalar, refutar, guapear (véase su definición y concepto en la siguiente crónica), ignorar, invitar a una chica a bailar o contestar de forma corporal ante una situación XYZ. Esta práctica gestual se explayaba en los patios de las casas, grandes escenarios naturales donde la teatralidad costeña se transmitía de una generación a otra al ritmo de la cuchara. Estos patios, al igual que el gesto, fueron desplazados por el desarrollo o por el “rollo” de nueve meses producido entre Perenceja y Zutano, a quienes les daban el patio para que construyeran el cuarto donde llegaría el primogénito, sentir costeño: la familia nunca te abandona. El bembeo se quedó sin su patio, pero como buen sobreviviente, lo seguimos viendo en zonas comunes y populares, como la plaza, la terraza, el mercado, la esquina barrial, el baile de pico y hasta en las danzas folclóricas.

El bembeo puede cambiar su significado al ser acompañado con un sonido gutural, una expansión de nariz o una volteada de ojos. Dependiendo de su combinación, puede tener un significado diferente o el nacimiento de uno nuevo. Cualquier parecido con el idioma español es pura coincidencia. Lo cierto es que, como todo, si no evoluciona, tiende a desaparecer en el infinito y más allá. La supervivencia y la evolución de este gesto estarán en manos de la llamada generación Millennial, quienes, siendo juiciosos y cumpliendo con el deber de REMADI (Rescatar, Mantener y Difundir) nuestro patrimonio inmaterial gestual (¡mucha bellesería!), lo llevan a las plataformas virtuales con las llamadas selfies, dándole así muchos likes y popularidad al bembeo.

Muchos centenarios manifiestan que el bembeo, en este momento, se ha desdibujado, posado y congelado en un clic; ya no nace del sentimiento. Según su pensar, este debe brotar de forma natural y espontánea, dependiendo de la situación, así como cuando nace esa desahogante palabra al golpearse el dedito pequeño. Bueno, así, así debe nacer: nacer del segundo chakra, recorrer todo tu ser hasta llegar a la bemba, quien lo saca de lo espiritual a lo mundano. Esto no quiere decir que los millennials no hayan cumplido con el deber llamado; al contrario, uno de los bembeos más populares en las redes sociales lo podemos denominar “bembeo sexy”, lo practican desde cero a siempre. ¡Mamá, lo logramos! Pero ojo, así como el bembeo es reaccionario y contestatario, también puede ser igual o peor que la letra escarlata. Del gesto a la palabra: “No te expongas al bembeo”. Del gesto individual al gesto colectivo, esta frase es símil a exponerse al escarnio público. Si no te mantienes dentro de la moral de la sociedad constricta, te caeremos cual mariamulatas, sin dudar en burlarnos y bembear tu accionar.

Yo bembeo, tú bembeas y todos bembeamos.

Fragmento que hace parte del proyecto de investigación “Rostro de la Memoria: Legado escénico de los códigos faciales heredados de la diáspora africana en la actuación cartagenera”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *